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Investigadores, becarios y técnicos del Conicet denuncian pérdida de poder adquisitivo, paralización de ingresos y falta de financiamiento, y esta semana realizarán un paro de 48 horas con acampe frente al Polo Científico de Palermo.

La campaña a bordo del buque Falkor, con transmisión en vivo del trabajo de un equipo de especialistas y el hallazgo de nuevas especies marinas, generó furor en redes y medios. Sin embargo, detrás de ese éxito hay una realidad alarmante: salarios por debajo de la línea de pobreza, becas que no se renuevan y un éxodo creciente de investigadores.

Bajo la consigna "Que esta no sea la última generación científica de Argentina", la comunidad científica realizará actividades públicas, charlas, una marcha de antorchas y una asamblea para definir los pasos a seguir. Según Jorge Geffner, referente del Conicet, la situación es inédita: “En 30 años no vi un desfinanciamiento tan grave. No hay ingresos a la carrera del investigador y la fuga de talentos es masiva”.

Los números reflejan la magnitud del problema: la inversión estatal en ciencia para 2025 es de apenas el 0,15% del PBI, lejos del 0,45% establecido por ley. Programas clave como Equipar y Construir Ciencia están suspendidos y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación paralizada. Desde diciembre de 2023, los investigadores estiman una pérdida del 40% del poder adquisitivo, mientras que más de 1.500 puestos se perdieron entre despidos, jubilaciones y renuncias.

Paradójicamente, el Conicet mantiene un alto prestigio internacional: el ranking Scimago 2025 lo posiciona como la institución pública de investigación más destacada de Latinoamérica, por séptimo año consecutivo. No obstante, desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el organismo se convirtió en blanco de recortes y cuestionamientos, con propuestas públicas de cierre y privatización.

Mientras en el mar los científicos transmiten historia en tiempo real y capturan la imaginación de miles de personas, en tierra firme luchan por condiciones que les permitan seguir investigando. El contraste entre el furor por el conocimiento y el ajuste presupuestario sintetiza una disyuntiva clave: sin políticas de apoyo, el país corre el riesgo de perder su capital científico.

Autor: Estacion del Carmen