Milei lanzó su show en Junín, pero esquivó el escándalo que golpea de lleno a su gobierno
En cambio, Milei desplegó un guion conocido: insultos al kirchnerismo, elogios a su hermana y un “furcio” que encendió las redes: “Están molestos porque les estamos afanando los choreos”. Una frase desafortunada, sobre todo cuando la Justicia investiga a su círculo más íntimo por hechos de corrupción.
El libertario volvió a agitar la confrontación con Axel Kicillof, lo llamó “maldito enano comunista” y arengó a su militancia con un mensaje directo: “hay que eliminarlos en las urnas”. Lo hizo en un clima de festival partidario, con la música de La Renga como telón de fondo, mientras afuera se multiplicaban los cacerolazos y los choques con opositores.
Lo llamativo fue lo que no dijo: ni Karina Milei, la “Jefa” a la que ovacionó, ni el propio presidente hicieron referencia al escándalo de las coimas. La estrategia parece clara: blindar a la hermana presidencial y esperar que el ruido judicial se diluya. Pero el silencio, en política, suele ser más ruidoso que un discurso.
Mientras tanto, la pregunta persiste: ¿cómo puede Milei gritar contra la corrupción ajena y a la vez callar ante las sospechas que hoy golpean a su propio gabinete?
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