A TRES SEMANAS DE LA DESAPARICIÓN “Cada día es peor, cada día es más desesperante”: las hijas de Juana Morales y Pedro Kreder mantienen viva la búsqueda y reclaman respuestas
El caso, que conmueve a toda la región, comenzó cuando la pareja emprendió un viaje en su camioneta por la ruta provincial. Según los primeros informes, el último rastro confirmado del vehículo fue captado por cámaras de seguridad en las afueras de Comodoro. Sin embargo, a partir de allí, el rastro se desvaneció por completo.
Durante las primeras jornadas, fuerzas de seguridad, Defensa Civil, bomberos, perros rastreadores, drones y vecinos voluntarios se sumaron a los operativos. Los rastrillajes se extendieron por zonas rurales, caminos secundarios y cañadones de difícil acceso. A pesar del esfuerzo y del despliegue de recursos, no se halló ningún indicio contundente: ni restos del vehículo, ni pertenencias, ni señales de vida.
Desde la Policía del Chubut aseguraron que el caso sigue “en etapa de análisis y sin líneas de investigación descartadas”. Sin embargo, el silencio y la falta de resultados profundizan la angustia de las familias, que sienten que el tiempo corre en su contra.
“Cada día es peor, cada día es más desesperante”, expresó entre lágrimas Laura Kreder, hija de Pedro. “Seguimos buscando a mi papá vivo. No estamos en condiciones de pensar otra cosa. Lo sentimos así, y mientras haya una mínima posibilidad, no vamos a dejar de buscar. Algo tiene que aparecer”.
La familia Kreder, junto con allegados y vecinos, organizó marchas, cadenas de oración y campañas en redes sociales para mantener visible la búsqueda. “Una explicación tiene que haber —agregó Laura—. No se pueden perder dos personas sin dejar rastro. Queremos respuestas, queremos saber qué pasó”.
Por su parte, Aldana Bothea, hija de Juana Morales, eligió manifestar su dolor en redes sociales. En un mensaje que conmovió a cientos de usuarios, escribió:
“Qué difícil llegar todos los días a casa sin respuestas… nadie me dice nada, nadie vio nada, nadie sabe nada. Cada día que pasa sin saber nada de mi mamá me pesa un poquito más. No hay día que no piense en ella, que no le pida a Dios que la cuide donde esté y que nos dé fuerzas para seguir buscándola. No pierdo la fe. Te sigo buscando, mamá.”
El vínculo entre Juana y Pedro era reciente, pero la conexión entre ambos se había fortalecido rápidamente. Compartían paseos, mates y escapadas cortas. Esa cercanía, que parecía un nuevo comienzo para ambos, hoy se convirtió en una historia marcada por la incertidumbre.
Mientras la comunidad de Comodoro continúa movilizada, los familiares reclaman que se intensifiquen los operativos y se sumen más recursos tecnológicos para rastrear posibles huellas del vehículo o señales en la zona costera.
El caso de Juana y Pedro se transformó en un símbolo de la lucha por la verdad y la esperanza en medio del silencio. Cada día que pasa sin respuestas profundiza el dolor, pero también refuerza la convicción de sus seres queridos de no detenerse hasta encontrarlos.
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