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El 25 de noviembre —fecha en que se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer— el gobierno provincial reveló datos que resultan dolorosos y alarmantes: desde principios de 2025, el Sistema Integral de Denuncias (SID) contabilizó 3.023 hechos denunciados en la provincia de Santa Cruz. 

De ese total, 2.051 corresponden a violencia de género, 889 a violencia familiar y el resto a otras modalidades. Entre las víctimas directas hay 2.699 personas. En cuanto a género, la mayoría son mujeres cis —2.331— aunque también hay varones cis denunciados. 

La edad de las víctimas se concentra mayormente entre los 30 y 39 años, seguida por el rango de 40 a 49 años.  Respecto a la relación entre agresor y víctima, más de un tercio de los casos —el 33,8%— involucran a exparejas no convivientes, un dato que vuelve aún más desoladora la lectura: la violencia persiste incluso después de la ruptura de vínculos. 

Por tipo de violencia, la más frecuente es la psicológica —con múltiples formas: insultos, hostigamiento, amenazas—, seguida por violencia física. En los datos oficiales figuran más de mil denuncias en cada una de esas categorías. 

Ante este panorama, las autoridades anunciaron el inicio de la tercera etapa del SID, extendiendo su alcance a comisarías de la zona sudoeste de la provincia; también prevén formación especializada para el personal a cargo del tratamiento de estos casos.

Pero las estadísticas —frías en su construcción— esconden historias de miedo, daño y muchas veces silencio. Cada número representa una vida atravesada por el miedo, la humillación, la violencia. La provincia atraviesa una emergencia silenciosa, que convoca —desde lo institucional y lo social— a actuar con urgencia, seriedad y sensibilidad.

Autor: estación del carmen