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En un fallo reciente, el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz dictó condena contra M. A. Zárate, un chatarrero de 33 años que reside en el barrio San Benito de Río Gallegos, por el delito de tenencia simple de estupefacientes. Según la sentencia, se encontró en su poder 36,02 gramos de cocaína y 9,57 gramos de marihuana durante un control policial. 

El origen de la causa fue una denuncia por hurto en el Club Social y Deportivo Empleados de Servicios Públicos Sociedad del Estado, donde Zárate y otra persona fueron demorados. Durante la requisa de su vehículo —una Volkswagen Saveiro—, los agentes descubrieron un envoltorio con sustancia vegetal y, en su riñonera, una balanza pequeña, una tarjeta de débito y $140.000 en efectivo.

Análisis de campo de Gendarmería Nacional dio positivo para marihuana y cocaína. Luego, los peritajes indicaron la presencia de dos pastillas y otros dos envoltorios con las sustancias mencionadas. 

Zárate admitió consumir marihuana desde los 13 años y negó que la cocaína y las pastillas fueran suyas, pero aseguró que vive de la compra y venta de metales. Aun así, el tribunal consideró que su posesión no encuadraba en el consumo personal, ya que la cantidad y las circunstancias no demostraban un uso exclusivamente individual. 

El veredicto se resolvió a través de un juicio abreviado, acuerdo presentado por la fiscalía y la defensa. El tribunal impuso un año de prisión efectiva —al mínimo de la escala penal para su delito— y una multa. Además, el condenado solicitó prisión domiciliaria, alegando su rol como sostén de su familia: tiene dos hijos menores.

Aunque la condena está firme, la decisión sobre si cumplirá la pena en su casa aún no se definió: el tribunal ordenó un incidente para analizar su pedido de prisión domiciliaria, considerando su situación familiar.

Autor: estación del carmen