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El gol decisivo fue obra de Santiago Postel, quien conectó de cabeza tras un tiro libre muy discutido por los visitantes. 

Lo que parecía un gran logro para Madryn se vio opacado por un escandaloso desenlace: tras el pitazo final se desató una batalla campal entre jugadores de ambos equipos, con empujones, golpes e incluso uso de gas pimienta por parte de la Policía. 

Los futbolistas de Morón reprocharon la actuación del árbitro Pablo Echavarría, acusándolo de favorecer al local en decisiones clave, lo que calentó aún más los ánimos al final del partido. 

A pesar de la controversia, Madryn logró consolidar su lugar en la final del Reducido, donde enfrentará a Estudiantes de Río Cuarto por la oportunidad de ascender a la Liga Profesional. 

 

Autor: Estación del carmen