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Una serie de imágenes que circulan en plataformas digitales y que muestran pumas muertos exhibidos como si fueran trofeos sacudió a comunidades de Santa Cruz y a sectores vinculados con la protección de la fauna silvestre. La viralización del material encendió nuevamente la preocupación por la persistencia de prácticas de caza ilegal a pesar de las normativas que buscan preservar a estas especies nativas.

Los pumas (Puma concolor), también conocidos como leones de montaña y distribuidos desde Norteamérica hasta la Patagonia, son depredadores clave para el equilibrio de los ecosistemas. Aunque su presencia es amplia, las poblaciones suelen tener densidades reducidas y dependen de hábitats extensos y saludables para sobrevivir.

La reacción en redes y en grupos conservacionistas fue inmediata: muchos usuarios expresaron su rechazo ante la difusión de las escenas, que muestran a los felinos muertos y colocados en posiciones que para algunos representan méritos más que tragedias ambientales. Organizaciones defensoras de la vida silvestre y ciudadanos reclamaron investigaciones rigurosas y sanciones a los responsables, en línea con las leyes que protegen a estos animales, y subrayaron la necesidad de fortalecer los controles en terreno.

Desde 2025, la normativa provincial oficializada por el Consejo Agrario Provincial retiró al puma —junto con zorros gris y colorado— del listado de especies permitidas para la caza deportiva, marcando un cambio en la gestión de la fauna autóctona para priorizar criterios científicos y de conservación.

Pese a ello, hechos como el difundido ponen de manifiesto que la caza furtiva persiste como un desafío para las políticas ambientales. Además de la dimensión legal, los especialistas recuerdan que la observación responsable de la fauna y la educación comunitaria sobre el rol ecológico de especies como el puma pueden ser herramientas fundamentales para promover su cuidado a largo plazo.

Autor: estacion del carmen